Hace mucho tiempo que no me detengo a vivir, y supongo que estas cosas pasan. Hace mucho tiempo que no me despierto, por la mañana, con esa prisa de querer comerme el mundo. Me despierto lentamente, bostezo, y pienso “Hoy es otro día cualquiera”. Y no quiero eso. No lo quiero. Hace tiempo que no veo un amanecer desde la playa. Hace mucho, mucho tiempo, que no me paro a escuchar la música de la lluvia contra la ventana. No quiero llegar, nunca más, tarde a las sonrisas. No quiero esperar mientras me desespero, ni buscar respuestas que se cierran con signos interrogativos, ni querer enamorarme como si me salvase, y es que aún no he comprendido que la única que me puede salvar soy yo misma, y no alguien. Y ya han dejado de brillarme los ojos cuando me miro en los espejos. Y ya he dejado de llegar a tiempo a cualquier sitio. Hace mucho que me he perdido, en esta necesidad de buscarme, sin entender que siempre he estado conmigo. Y ahora sólo me quedan estas ganas de arreglarlo todo, de acentuar las palabras de una historia, de mi historia, para que tenga sentido. Y tengo la sensación, no sé por qué ni cómo, de que esta vez todo saldrá bien. Hace mucho tiempo que no me detengo a vivir, y ya me he cansado.
lunes, 5 de octubre de 2015
Esta vez, todo saldrá bien.
Hace mucho tiempo que no me detengo a vivir, y supongo que estas cosas pasan. Hace mucho tiempo que no me despierto, por la mañana, con esa prisa de querer comerme el mundo. Me despierto lentamente, bostezo, y pienso “Hoy es otro día cualquiera”. Y no quiero eso. No lo quiero. Hace tiempo que no veo un amanecer desde la playa. Hace mucho, mucho tiempo, que no me paro a escuchar la música de la lluvia contra la ventana. No quiero llegar, nunca más, tarde a las sonrisas. No quiero esperar mientras me desespero, ni buscar respuestas que se cierran con signos interrogativos, ni querer enamorarme como si me salvase, y es que aún no he comprendido que la única que me puede salvar soy yo misma, y no alguien. Y ya han dejado de brillarme los ojos cuando me miro en los espejos. Y ya he dejado de llegar a tiempo a cualquier sitio. Hace mucho que me he perdido, en esta necesidad de buscarme, sin entender que siempre he estado conmigo. Y ahora sólo me quedan estas ganas de arreglarlo todo, de acentuar las palabras de una historia, de mi historia, para que tenga sentido. Y tengo la sensación, no sé por qué ni cómo, de que esta vez todo saldrá bien. Hace mucho tiempo que no me detengo a vivir, y ya me he cansado.
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