Nunca olvidaré a ese chico de verano. Al chico que no tenía vicios pero fumaba cada dos horas, al que no le gustaba la cerveza pero la bebía casi todos los días. Al chico cuya bebida preferida era el tequila con red bull. Como olvidar su forma de andar, hablar y sobre todo su aroma. Como olvidar los días en moto, los días de risas, de bromas... Imposible olvidar sus ojos, su mirada en la que tantas veces me perdí. Los momentos a su lado serán los bonitos recuerdos que en mi quedarán. Y un día como cualquiera apareció él y sin pensarlo me cambio la vida. Sin darse cuenta, ese chico me enseñó muchas cosas y una de ellas el "Nunca digas nunca". Por un momento él fue el dueño de mis sentimientos, atrapaba mi atención era mi aventura y mi emoción. Con él pude ser yo misma, a su lado me sentía protegida, estaba cómoda. Nunca pensé que yo llegaría a sentir tanto por alguien como él. Y no dejo de pensar en su sonrisa. Yo no quería quererle y no lo pude evitar, lo quise y mucho. Pero esto quedará atrás porque tan solo fue algo que sucedió en verano. Sin embargo siempre le recordaré como el del tequila con red bull.

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